Cómo hacer rentable una bodega y no morir en el intento

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Hoy vendemos el 10% que Angels mantenía en Torre Oria a los emprendedores, que continúan al frente de la empresa.
Desinversion Torre Oria

Hoy cerramos un viaje de 8 años como socios de Torre Oria, una bodega de la zona de Requena (Valencia). 

Un viaje que yo he vivido personalmente muy de cerca, y que me ha acompañado durante casi toda mi carrera profesional desde que, tras cursar el MBA Junior en EDEM, me dedico a la inversión en empresas. 

Hoy vendemos el 10% que Angels mantenía en Torre Oria a los emprendedores, que continúan al frente de la empresa.

Estamos muy contentos de cerrar este ciclo, cumplir nuestra misión, y tener un nuevo caso de éxito de inversión de Angels, en el que hemos multiplicado por 5 nuestra inversión en capital.

Foto de la firma, con nuestra tradicional horchata

Los orígenes

Compramos Torre Oria a sus anteriores dueños a finales de 2011, antes de que Angels se refundara en 2013, antes de que existiera Marina de Empresas y antes de que pusiéramos en el centro de nuestra misión el apoyo a emprendedores. 

Un panorama poco alentador

Invertimos en una bodega centenaria, que llevaba muchos años de capa caída, con ventas a la baja, resultados negativos, una marca deteriorada, instalaciones por renovar, y un equipo desmotivado por falta de dirección. Planazo, ¿no?

2012 fue un año desastroso, en el que no sólo no crecimos en ventas, sino que además empeoramos los resultados.

En ese año aprendimos que una bodega es un negocio tremendamente complejo: cosechas y selección de uva, proceso de elaboración con fermentación y distintas etapas, gestión de graneles, envejecimiento en barricas, millones de botellas enterradas literalmente bajo tierra, añadas, denominaciones de origen…

Nos plantamos tras aquel verano ante una disyuntiva: ¿cerramos, o nos damos una última oportunidad?

Y aunque probablemente no fuera la decisión más racional en aquel momento, decidimos continuar y buscar a la persona adecuada para liderar el proyecto.

Entonces llegó Eloy

Tuvimos la enorme fortuna de encontrar a Eloy Bautista, que tenía amplia experiencia en el sector y un perfil muy potente. Tras unos meses de noviazgo, decidimos casarnos en enero de 2013, momento en el que se convirtió en socio y CEO de la empresa.

El año del cambio

2013 fue un año clave para Torre Oria. Y para Angels. Y para mí.

Eloy entró en Torre Oria con muchísimo empuje y todo por hacer. Al poco tiempo, el hasta ese momento Director Financiero dejó la empresa, y asumí yo la responsabilidad, full time, teóricamente de manera temporal, pero sin horizonte a la vista. 

Una experiencia única que me marcó, y siempre recordaré.

Una experiencia única

Tres años antes yo no sabía ni lo que era una cuenta de pérdidas y ganancias. Y con 27 años me desperté siendo el Director Financiero de una pyme apoyada por inversores de referencia, trabajando mano a mano con el Director General, y con un objetivo tan ambicioso como arriesgado por delante: teníamos que transformar una bodega en ruinas en una empresa sólida y rentable.

Fue una época dura, de bajar al barro para empujar el coche, pero a la vez tremendamente emocionante.

El objetivo era claro: transformar una bodega en ruinas en una empresa sólida y rentable. Click To Tweet

El reto

Trabajando hasta tarde cada día (y más de una noche), revisando inventario el fin de semana (subiendo al palé para contar botellas de cava o abriendo barricas que casi me superaban en edad), sudando con la trazabilidad y un ERP recién implantado, teniendo que despedir a parte del equipo (os lo aseguro, no es lo mismo si los ves como filas en un excel que cuando son compañeros).

Y todo mientras tenía que gestionar una caja tan al límite que me obligaba a hacer previsión de tesorería diaria. 

Íbamos tan justos que cada mañana miraba una pequeña repisa donde había pedido que me dejaran la documentación de cada expedición que hiciéramos (como si fuera el granjero que revisa si la gallina ha puesto huevos esa noche), para llevar hasta tres veces por semana las facturas al banco y anticipar su cobro (cada día a un banco distinto, claro, no fueran a pensar que estábamos al borde del precipicio…).

Cada mañana repasaba cada expedición, como el granjero que revisa si la gallina ha puesto huevos.

Pero con todas las dificultades, buscando dinero debajo de las piedras y todavía en pérdidas, los que estábamos allí sabíamos, casi subconscientemente, que habíamos dejado atrás un punto de inflexión, que le estábamos dando la vuelta a la empresa, y que estábamos poniendo los mimbres de un futuro prometedor.

Un hasta luego

Seis intensos meses después, Angels se estaba refundando, cambiando su misión, filosofía y estructura, y me pidieron que volviera para formar parte del equipo en esta nueva etapa.

Torre Oria no podía permitirse quedarse sin CFO, así que lancé un proceso de selección para encontrar a quien me tendría que sustituir, que acabó con la contratación de Pablo Aranda (que a día de hoy sigue siendo el Director Financiero de la compañía).

Un abrazo con Eloy en el patio de la bodega, pero en ningún caso una despedida, pues Torre Oria seguía siendo participada de Angels, y yo iba a seguir apoyándoles desde Angels, y así lo he hecho hasta hoy.

El camino hacia el éxito

Año tras año, con muchísimo esfuerzo y buen hacer (y también pasando algunos momentos duros), el equipo liderado por Eloy ha conseguido consolidar la empresa, que ha multiplicado sus ventas por 6, alcanzando 20M€ de facturación en 2019, y pasando de una empresa en quiebra a una empresa en crecimiento, sólida y rentable.

Recuerdo que hace años bromeábamos diciendo que si sacábamos esta empresa adelante, tendríamos para escribir un libro y que sería un caso de éxito de gestión digno de ser estudiado en escuelas de negocio. Hoy ha llegado ese día.

Broméabamos con que si sacábamos esta empresa adelante, sería un caso de gestión digno de ser estudiado en escuelas de negocio.

En Angels llevamos tatuado que lo primero es la persona, por delante del proyecto. Que lo importante no es la idea, sino la ejecución.

Y Torre Oria es un ejemplo inmejorable de este aprendizaje. El liderazgo adecuado puede encontrar el camino al éxito incluso en un mal proyecto, pero una buena idea con la persona equivocada al frente, se quedará por el camino. 

Torre Oria continúa, ya sin Angels en su accionariado, y estoy convencido de que sigue teniendo por delante un futuro de mucho éxito con Eloy pilotando la nave.

¡Enhorabuena a todo el equipo! 🍷

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Carlos Serrano

Carlos Serrano

Gerente de Inversiones